El círculo de la Carta Natal simboliza algo sin principio ni fin, relacionado con lo eterno, ya que desde la antigüedad es un "mandala", o círculo protector, perfecto en sí mismo, que guarda la semilla de la plenitud individual.
Si dividimos ese círculo de lo infinito en dos mitades hallaremos la línea del horizonte, que simboliza la tierra, la materia.
El Eje Ascendente-Descendente, que ya se crea en el momento del nacimiento.
El Ascendente representa cómo iniciamos las cosas y nuestra personalidad externa, mientras que el Descendente muestra cómo establecemos contacto con ellos, en otras palabras es él YO cuando se encuentra con el TU.
Si en ese círculo trazamos una línea vertical, que parta en dos el eje horizontal, tendremos dos puntos astrológicos importantes: el Medio Cielo (arriba) y el Bajo Cielo (abajo).
El Medio Cielo simboliza la dirección que tomamos en la vida para expresar nuestras potencialidades, tanto vocacional como profesionalmente (está representada por la casa 10).
Mientras que el Bajo Cielo, revela nuestras raíces, el interior donde extraemos nuestros recursos, nuestra casa interna (está representada por la casa 4). Estas dos líneas unidas forman una cruz, llamada la "cruz de la materia", que enlaza el mundo espiritual con el material y revela nuestro potencial, para hallar la armonía, el equilibrio.